El COVID nos había paralizado a todos, pero llegaba la Navidad y era obligado remontar y mantener la ilusión, tanto en nuestras casas, como en las empresas. A pesar de todos los inconvenientes debíamos crear una campaña de Navidad que transmitiese ilusión y pusiera en valor la resiliencia de los individuos… y la de Accenture.
Así nació “Navidad Accenture”, un proyecto que nos puso a prueba, sacó lo mejor de todos, y de la estamos especialmente orgullosos.
Desde el primer minuto en que nos propusieron esta campaña comenzamos un brainstorming para dar con una idea que sintetizara y transmitiera lo que sentíamos al estar confinados en casa, y cómo se podía salir del aislamiento.
Afortunadamente, la tecnología era la base del negocio de Accenture, nuestro cliente. Así que echamos mano de algo que todos estábamos utilizando para conectarnos con familiares y amigos: las benditas videoconferencias.
A partir de ahí, creamos un storytelling con una carga emotiva poderosa: una madre y su hijo pasan las navidades confinados en casa, cuando una vieja fotografía activa los recuerdos de infancia de la madre… Es entonces cuando decide reunirse con los miembros de su vieja “pandilla” para compartir el emotivo brindis navideño.
El primer reto fue plasmar los recuerdos de la madre junto a sus amigos, así que optamos por recrear una secuencia en la que la pandilla, al más puro estilo “Stranger Things”, compatía una tarde de juegos en el campo.
Vestuario, peluquería, atrezzo, bicis antiguas, un casting de niños y, por supuesto, la textura de una película de 8 milímetros con su característico grano y ruido de imagen. En contraposición, la imagen cálida y navideña de una noche de navidad actual. Uniendo ambos momentos temporales, la transformación por morphing de la protagonista, de niña a adulta.
Y, todo este trabajo, en plena pandemia.
La campaña se colgó en youtube y se promocionó entre los empleados, clientes y proveedores, obteniendo más de 10.000 visualizaciones en sólo unos días.